Thursday, September 29, 2005


Imagen de San Miguel Arcangel
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Marcelo Villegas en un momento de meditacion
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Celebracion de la Santa Misa Jubilar
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Entrega del Rosario a Maria Santisima y consagracion del seminario a la Virgen
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Acta que se guardara para los 50 aniversario del seminario
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Apertura del arca
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El P. Miguel Garcia explicando el lugar donde se encontraba el arca, puesta hace 25 anos
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Durante la celebracion de apertura del arca, en recuerdo de los 25 aniversario del seminario
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Mons. Lona, cortando la torta del cumplea�os del seminario
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El P. Juan Jos� Cueto, entonando algunos cantos
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El P. Juan Carlos Cipolla de La Pampa
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Durante la jornada nocturna
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Fieles de San Luis Rey, que nos animaron con sus cantos. Las voces del purgatorio.
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Marcelo y Jorge, durante la velada nocturna
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Personas que participaron de la velada nocturna
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Durante la velada nocturna
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Sacerdotes que participaron de la velada, en el seminario
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Torta de cumpleanos del seminario
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Wednesday, September 28, 2005


Velada de honor
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AMDG

A.M.D.G

por el seminarista Alejandro Salinas

Por el Reinado de Cristo en nuestro corazón, por medio de su Iglesia, de la mano de Nuestra Madre la Virgen Maria.

Bodas de Plata del Seminario Mayor
“San Miguel Arcángel”

En este año, en que la Iglesia de Cristo peregrina en la tierra, se goza en celebrar el “Año Eucarístico Internacional”, declarado por el Papa Juan Pablo II, “El Grande”, y a un mes de haber finalizado la “Jornada Mundial de la Juventud”, presidida por Benedicto XVI, nuestra Iglesia particular en San Luís tiene un nuevo motivo de agradecimiento a Dios, de alegría y de festejo; y es que, el querido Seminario Diocesano “San Miguel Arcángel” celebra sus Bodas de Plata.
Veinticinco años de gracias invalorables recibidas de las manos de Dios; veinticinco años formando sacerdotes de Cristo, “para que defiendan los derechos de Dios, hoy día tan pisoteados”, tal como lo expresara Mons. Juan Rodolfo Laise (Obispo Emérito) al tener que decidir el nombre que identificaría al Seminario. Así, quiso Dios que tenga como especial patrono y protector al Jefe de las Milicias Celestiales; el Arcángel que lucho y expulso del Cielo al Demonio y sus Legiones rebeldes, bajo el lema ¿Quis sicut Deus? (¿Quién como Dios?), frase esta que identifica a todos los Ministros que en el se han formado, se forman y se formaran, para que celebrando los Misterios de la obra Redentora del Salvador y defendiendo sus derechos, hagan presente entre los hombres al que Es El Camino, La Verdad y La Via, y así peregrinemos a la Patria y Felicidad Eterna.


Bajo este contexto, se han organizado en el seminario, diversas Jornadas. La primera de ellas tuvo lugar el día sábado 24 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Merced. En esta, con el ideal “Seamos luz de Cristo”, se convoco a todos los monaguillos de la diócesis.
Aproximadamente 160 niños de diversas edades se congregaron bajo el hermoso cielo azul en el predio del seminario para que, compartiendo con los seminaristas, sacerdotes y Nuestro Señor Obispo, momentos de oración como, la Santa Misa y la Adoración Eucarística y momentos de juegos y diversiones como, la búsqueda del tesoro, el campeonato de fútbol, canciones y un mini fogón, los niños descubran desde pequeños lo que significa ser Luz de Cristo.
Que sepan en todo momento de sus vidas, especialmente con sus familias, en la escuela y en la parroquia, ser fieles testigos de las enseñanzas de Cristo; convirtiéndose así en verdaderos amigos de Cristo y reciban la especial protección Maternal de la Santísima Virgen María.
Como siempre, los niños con su alegría característica y vitalidad inagotable, además de sembrar el seminario con sus risas, gritos, saltos y travesuras, agotando las fuerzas de todos los mayores presentes, supieron mantener el silencio, atención y recogimiento debido en los momentos de Adoración y Santa Misa. Así, han demostrado que ellos, comprenden que hay algo muy importante que se desarrolla en esos momentos, un misterio, el de Cristo, enseñando además a todos los presentes, que, a pesar de ser pequeños de cuerpo son a la vez grandes y humildes en su espíritu, condición esta que el mismo Cristo resalta como indispensable para entrar en El Reino de los Cielos.


Siguiendo con las jornadas en honor de las Bodas de Plata del Seminario, el día domingo 25 de septiembre, domingo XXVI del tiempo durante el año, tuvo lugar la segunda de estas.
Jornada dedicada para los jóvenes parroquianos de la diócesis.
Así, entre las nueve y las diez de la mañana se congregaron alrededor de 240 jóvenes provenientes de numerosas parroquias de la provincia, tanto de la ciudad como de los pueblos mas distantes del norte como del sur de la misma.
Todos ellos, junto a los seminaristas, sacerdotes y nuestro Señor Obispo, compartimos una jornada muy intensa, con numerosas y variadas actividades, en las cuales el factor común, era el ideal “Hemos venido a adorarle”, con el cual se pretendió inculcarles que la Eucaristía es la cima y fuente de toda la vida cristiana, tal como lo expresara el Papa Juan Pablo II en una de sus últimas encíclicas (Ecclesia de Eucharistía), resumiendo maravillosamente el sentir del Magisterio de todos los tiempos.
Por la mañana, luego de la presentación individual de todos los participantes, mate de por medio, tuvo lugar una charla presidida por un sacerdote formador del seminario, el padre Federico Kunz, en la cual, el tema central fue “La verdadera y única felicidad se hallan en el seguimiento incondicional de Cristo amando la cruz que El nos de”. En base a este tema y a otras consignas que se dieron por medio de los seminaristas coordinadores, se reunieron por grupos para debatir, sacar conclusiones y objetivos; todo ello fue plasmado en un afiche que por la tarde, junto al Señor Obispo y una chocolateada, cada grupo expuso ante todos sus conclusiones.
Al mediodía, todos se congregaron en la Parroquia Nuestra Señora de la Guardia para poner en acto aquel ideal que los congrego: “Adorar a Cristo presente en la Eucaristía”, y así poder entablar un diálogo íntimo con nuestro Rey y Señor.
Finalizada la Adoración y luego del almuerzo al aire libre y con un amague de tormenta, realizamos el ascenso a distintos cerros que rodean el seminario, cada grupo con su bandera y lema que lo identificaba. Tras infaltables caídas, golpes y raspones, los jóvenes llegaron a la cima, en la cual además de alegrarse por el logro y clavar el mástil con la bandera, compartieron y rezaron el Santo Rosario. Con ello se quiso mostrar que la vida cristiana, la vida de santidad es algo parecido a escalar un cerro, ya que nunca faltan las dificultades, sufrimientos, incomprensiones (cruces), pero quien sepa sobrellevarlas con y por amor a Cristo y a los hermanos, alcanzará la cima de la Vida Eterna.
Hacia el final de la jornada, todos participamos de la Santa Misa presidida por el Señor Obispo; finalizada la misma se efectuó la procesión de antorchas hasta la nueva hermita en la que se entronizo la imagen de nuestro patrono San Miguel Arcángel.
La jornada concluyo con un video muy significativo, el cual hacía referencia de la Eucaristía, los veinticinco años del seminario, la Jornada Mundial de la Juventud, de la presente jornada y de una consagración de todos los presentes a la Santísima Virgen Maria.
Podríamos concluir diciendo que en la jornada se dio un ambiente muy agradable, sano y santo en el cual los jóvenes experimentaron y demostraron que se pueden divertir sana y santamente; que vivir en la pureza amando y siguiendo a Cristo su Iglesia y la Santísima Virgen María, no solo dan sentido a la vida sino que nos hacen vivir la auténtica felicidad, anticipándonos la plena felicidad de la Vida Eterna. Todo esto corroborado por la innumerables confesiones y comuniones.
Sin mas, diremos que ha sido como un apéndice de la Jornada Mundial de la Juventud, de la cual el Arzobispo de Colonia dijo que a ella asintieron dos papas: “Juan Pablo II desde el cielo, y Benedicto XVI personalmente”

Tuesday, September 27, 2005


Durante los festejos finales al finalizar la jornada
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Durante la bendicion de ermita
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Bendicion de la ermita dedicada a San Miguel Arcangel
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Durante la procesion de antorchas
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Durante la procesion nocturna
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Celebracion de la Santa Misa
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Durante la Santa Misa con Mons. Jorge Luis Lona
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Palabras de Mons. Jorge Luis Lona
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Mauricio siviendo la merienda
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Durante el plenario
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Durante la escalada a distintos cerros
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Durante el almuerzo
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Jornada juvenil

Jornada juvenil diocesana

“Hemos venido a adorarte”


Eucaristía, Santísimo sacramento

     Saber descubrir la “perla preciosa” de la Eucaristía; acercarse preparado, esto es una gracia de Dios.


Eucaristía, unión con Cristo, don de la gracia

Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (Cf. Jn. 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el “arte de la oración”, ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? (Ecclesia de Eucharistia 25).

Eucaristía, amor de Cristo que apremia

El amor que Cristo nos mostró muriendo por nosotros y haciendo que su muerte nos redimiese como si cada uno de nosotros hubiese muerto como Él, es algo tan inmenso que reclama irresistiblemente nuestra correspondencia. Correspondencia de amor, de sacrificio con Cristo Jesús y con cada hermano. “En verdad os digo: en cuanto lo hicisteis a uno solo, el más pequeños de estos mis hermanos, a Mi lo hicisteis.” (MT 25, 40).





El Santo Padre hablando a los jóvenes, durante la jornada de la juventud en Colonia, les comenta: “que significativo es el hecho de que todo esto haya tenido lugar mientras nos encaminamos hacia la conclusión del Año Eucarístico, convocado por Juan Pablo II. ¡Hemos venido a Adorarle!, el tema del Encuentro, invitó a todos a seguir a los Magos, y a cumplir junto con ellos un viaje interior de conversión hacia el Emmanuel, el Dios con nosotros, para conocerle, encontrarle, adorarle y después de haberle encontrado y adorado, volver a comenzar llevando en el espíritu, en nuestra intimidad, su luz y alegría.
Cuanto más conoces a Jesús, más te atrae su misterio; cuanto más lo encuentras, más fuerte es el deseo de buscarlo.
Necesidad de una respuesta, necesidad de conversión (al igual que los reyes magos, que debieron volver por otro camino).

El camino exterior de aquellos hombres (los tres reyes magos) terminó. Llegaron a la meta. Pero en este punto comienza un nuevo camino para ellos, una peregrinación interior que cambia toda su vida ... Tal vez habían oído hablar también de las grandes profecías en las que los profetas de Israel habían anunciado un Rey que estaría en íntima armonía con Dios y que, en su nombre y de parte suya, restablecería el orden en el mundo. Se habían puesto en camino para encontrar a este Rey; en lo más hondo de su ser buscaban el derecho, la justicia que debía venir de Dios, y querían servir a ese Rey, postrarse a sus pies, y así servir también ellos a la renovación del mundo. Eran de esas personas que «tienen hambre y sed de justicia» (Mt 5, 6). Un hambre y sed que les llevó a emprender el camino; se hicieron peregrinos para alcanzar la justicia que esperaban de Dios y para ponerse a su servicio.
Los reyes se convierten en peregrinos en pos del mismo Dios

Debían cambiar su idea sobre el poder, sobre Dios y sobre el hombre y, con ello cambiar también ellos mismos. Ahora habían visto: el poder de Dios es diferente al poder de los grandes del mundo. Su modo de actuar es distinto de como lo imaginamos, y de como quisiéramos imponerle también a Él. En este mundo, Dios no le hace competencia a las formas terrenales del poder. No contrapone sus ejércitos a otros ejércitos. Cuando Jesús estaba en el Huerto de los olivos, Dios no le envía doce legiones de ángeles para ayudarlo (cf. Mt 26,53). Al poder estridente y pomposo de este mundo, Él contrapone el poder inerme del amor, que en la Cruz – y después siempre en la historia – sucumbe y, sin embargo, constituye la nueva realidad divina, que se opone a la injusticia e instaura el Reino de Dios. Dios es diverso; ahora se dan cuenta de ello. Y eso significa que ahora ellos mismos tienen que ser diferentes, han de aprender el estilo de Dios.
El poder de Dios es diferente del poder del hombre; el contrapone siempre el poder inerme del amor realizado a través de la Cruz.

Los santos, hemos dicho, son los verdaderos reformadores. Ahora quisiera expresarlo de manera más radical aún: sólo de los santos, sólo de Dios, proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo. En el siglo pasado hemos vivido revoluciones cuyo programa común fue no esperar nada de Dios, sino tomar totalmente en las propias manos la causa del mundo para transformar sus condiciones. Y hemos visto que, de este modo, un punto de vista humano y parcial se tomó como criterio absoluto de orientación. La absolutización de lo que no es absoluto, sino relativo, se llama totalitarismo. No libera al hombre, sino que le priva de su dignidad y lo esclaviza. No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico. La revolución verdadera consiste únicamente en mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno. Y, ¿qué puede salvarnos, si no es el amor?
El cambio decisivo del mundo solamente los santos lo pueden realizar; la revolución verdadera consiste en mirar a Dios, que es la medida de la justo.

Queridos amigos, permitidme que añada sólo dos breves ideas. Muchos hablan de Dios; en el nombre de Dios se predica también el odio y se practica la violencia. Por tanto, es importante descubrir el verdadero rostro de Dios. Los Magos de Oriente lo encontraron cuando se postraron ante el niño de Belén.«Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre», dijo Jesús a Felipe (Jn 14,9). En Jesucristo, que por nosotros permitió que su corazón fuera traspasado, en Él se ha manifestado el verdadero rostro de Dios. Lo seguiremos junto con la muchedumbre de los que nos han precedido. Entonces iremos por el camino justo.
Descubrir el verdadero rostro de Cristo, implica encontrarlo como los magos cuando se postraron ante el niño de Belen.

Esto significa que no nos construimos un Dios privado, un Jesús privado, sino que creemos y nos postramos ante el Jesús que nos muestran las Sagradas Escrituras, y que en la gran comunidad de fieles llamada Iglesia se manifiesta viviente, siempre con nosotros y al mismo tiempo siempre ante de nosotros. Se puede criticar mucho a la Iglesia. Lo sabemos, y el Señor mismo nos lo ha dicho: es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y cizaña. El Papa Juan Pablo II, que nos ha mostrado el verdadero rostro de la Iglesia en los numerosos santos que ha proclamado, también ha pedido perdón por el mal causado en el transcurso de la historia por las palabras o los actos de hombres de la Iglesia. De este modo, también a nosotros nos ha hecho ver nuestra verdadera imagen, y nos ha exhortado a entrar, con todos nuestros defectos y debilidades, en la muchedumbre de los santos que comenzó a formarse con los Magos de Oriente. En el fondo, consuela que exista la cizaña en la Iglesia. Así, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar aún entre los que siguen a Jesús, que ha llamado precisamente a los pecadores. La Iglesia es como una familia humana, pero es también al mismo tiempo la gran familia de Dios, mediante la cual Él establece un espacio de comunión y unidad en todos los continentes, culturas y naciones. Por eso nos alegramos de pertenecer a esta gran familia; de tener hermanos y amigos en todo el mundo. Justo aquí, en Colonia, experimentamos lo hermoso que es pertenecer a una familia tan grande como el mundo, que comprende el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro de todas las partes de la tierra. En esta gran comitiva de peregrinos, caminamos junto con Cristo, caminamos con la estrella que ilumina la historia.
No debemos construirnos un dios privado, sino el verdadero que nos lo mestran las Escrituras.

Ante la sagrada Hostia, en la cual Jesús se ha hecho pan para nosotros, que interiormente sostiene y nutre nuestra vida (cf. Jn 6,35), hemos comenzado ayer tarde el camino interior de la adoración. En la Eucaristía la adoración debe llegar a ser unión. Con la Celebración eucarística nos encontramos en aquella “hora” de Jesús, de la cual habla el Evangelio de Juan.  Mediante la Eucaristía, esta “hora” suya se convierte en nuestra hora, su presencia en medio de nosotros. Junto con los discípulos Él celebró la cena pascual de Israel, el memorial de la acción liberadora de Dios que había guiado a Israel de la esclavitud a la libertad. Jesús sigue los ritos de Israel. Pronuncia sobre el pan la oración de alabanza y bendición. Sin embargo, sucede  algo nuevo. Él da gracias a Dios non solamente por las grandes obras del pasado; le da gracias por la propia exaltación que se realizará mediante la Cruz y la Resurrección, dirigiéndose a los discípulos también con palabras que contienen el compendio de la Ley y de los Profetas: “Esto es mi Cuerpo entregado en sacrificio por vosotros. Este cáliz es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre”. Y así distribuye el pan y el cáliz, y, al mismo tiempo, les encarga la tarea de volver a decir y hacer siempre en su memoria aquello que estaba diciendo y haciendo en aquel momento.
En la Eucaristía la adoración debe llegar a ser unión.

Quien a descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia Él. Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo. Es necesario transmitirla. En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin Él. Pero al mismo tiempo existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos. Dan ganas de exclamar: ¡No es posible que la vida sea así! Verdaderamente no. Y de este modo, junto a olvido de Dios existe como un boom de lo religioso. No quiero desacreditar todo lo que se sitúa en este contexto. Puede darse también la alegría sincera del descubrimiento. Pero exagerando demasiado, la religión  se convierte casi en un producto de consumo.  Se escoge aquello que place, y algunos saben también sacarle provecho. Pero la religión buscada a la “medida de cada uno” a la postre no nos ayuda. Es cómoda, pero en el momento de crisis nos abandona a nuestra suerte.  Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que indica el camino: ¡Jesucristo! Tratemos nosotros mismos de conocerlo siempre mejor para poder guiar también, de modo convincente, a los demás hacia Él. Por esto es tan importante el amor a la Sagrada Escritura y, en consecuencia, conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura. Es el Espíritu Santo el que guía a la Iglesia en su fe creciente y la ha hecho y hace penetrar cada vez más en las profundidades de la verdad (cf. Jn 16,13).  El Papa Juan Pablo II nos ha dejado una obra maravillosa, en la cual la fe secular se explica sintéticamente: el Catecismo de la Iglesia Católica. Yo mismo, recientemente, he podido presentar el Compendio de tal Catecismo, que ha sido elaborado a petición del difunto Papa. Son dos libros fundamentales que querría recomendaros a todos vosotros.

Los Magos marcharon porque tenían un deseo grande que los indujo a dejarlo todo y a ponerse en camino. Era como si hubieran esperado siempre aquella estrella. Como si aquel viaje hubiera estado siempre inscrito en su destino, que ahora finalmente se cumple. Queridos amigos, esto es el misterio de la llamada, de la vocación; misterio que afecta a la vida de todo cristiano, pero que se manifiesta con mayor relieve en los que Cristo invita a dejar todo para seguirlo más de cerca. El seminarista vive la belleza de la llamada en el momento que podríamos definir de «enamoramiento». Su ánimo, henchido de asombro, le hace decir en la oración: Señor, ¿por qué precisamente a mí? Pero el amor no tiene un «por qué», es un don gratuito al que se responde con la entrega de sí mismo.
     La respuesta total y generosa de los magos, el amor no tiene un porque, es jun don gratuito que se corresponde con la entrega de si mismo.

Diac. Jorge Orellano, Adoracion al Santisimo
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Al comienzo de la jornada
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Parroquia Catedral
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Jovenes de parroquia Santo Domingo de Guzman (La Toma)
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Varios jovenes
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San Francisco de Asis
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Jornada de Jovenes durante la adoracion al Santisimo
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Jovenes de Quines
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Sunday, September 25, 2005

Yo los amo

Charla del D. Jesús Lopez, a los monaguillos. Durante la jornada diocesana de monaguillos


“Como mi Padre me amo así los he amado a ustedes” Estas palabras el Señor Jesús se las dirige a sus discípulos cuando van camino a al huerto de los olivos el Jueves Santo después de haber celebrado la Ultima Cena. Estas palabras Jesús se las dirigió a los apóstoles, esos doce hombres que Él eligió para que fueran sus amigos mas cercanos. A Jesús lo seguían grandes multitudes de hombres, muchos iban a verlo a distintos lugares, a todos les hablaba y les enseñaba el mensaje de Dios. Pero de entre todos ellos solamente eligió a doce para que sean sus mejores amigos. Con los mejores amigos es con quienes nosotros queremos compartir los momentos mas importantes de nuestra vida. Así Jesús quiso compartir con ellos su última cena antes de sufrir la Pasión. Además era tanta la confianza que les tenía que mando a dos de ellos a Pedro y a Juan para qué preparan todas las cosas necesarias para poder celebrar con ellos su Ultima Cena. Quiero que piensen algo que muy importante. Ustedes saben que en la Santa Misa se repite lo que Jesús hizo en la Ultima Cena. El sacerdote cuando celebra la Misa repite las mismas palabras que pronuncio Jesús cuando tomando el pan dio gracias lo bendijo y lo dio a sus discípulos diciendo tomad y bebed todos de èl porque este es mi Cuerpo que será entregado por vosotros. Y el pan se convirtió en el cuerpo de Cristo. Y después tomo el cáliz y se los dio a sus discípulos diciendo tomad y bebed todos de el porque esta es mi Sangre que será derramada por la salvación del mundo. Y el vino se convirtió en la Sangre de Cristo Nuestro Señor Jesucristo los ha elegido a ustedes de modo muy especial. Pensemos cuantos son los chicos que van al catecismo…cuantos niños son los que van al colegio con ustedes…cuantos son losa que viven en su barrio…cuantos son los que van al mismo club con ustedes… Sin embargo a ustedes los eligió el Señor para compartir su Última Cena, es decir la Santa Misa. Así también  a ustedes les dice Jesús: “Cómo mí Padre me amo del mismo modo los he amado Yo” Ustedes muchas veces hacen lo que hicieron Pedro  y Juan que prepararon las cosas necesarias para la Cena. Cada vez que preparan, en la sacristía, las cosas necesarias para la Misa. Con cuanto amor, con cuanta delicadeza, tanto respeto lo habrán hecho los apóstoles del mismo modo lo debemos hacer nosotros. Cuando estaban reunidos Jesús les dijo: “Cuanto he deseado comer esta pascua con ustedes”. El corazón de Cristo estaba lleno de alegría por tener la posibilidad de comer con ellos. Lo mismo nos dice a nosotros: “Cuanto he deseado compartir con ustedes la Santa Misa”. El corazón de Cristo se llena de alegría cuando nosotros estamos con El en la Santa Misa. Si nosotros queremos que el corazón de Cristo este siempre alegre debemos tratar de participar lo mas que podamos e la Santa Misa. Seguramente van todos los domingos a Misa, pero si tenemos la posibilidad de ir los días de semana también lo debemos hacer, para poder estar con Jesús. Vamos a recordar lo que sucedió en la Ultima Cena. Antes de comenzar a Cenar Jesús se levanto se saco su manto y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos, Jesús era quien les estaba sirviendo y les dijo que eso mismo debían hacer ellos a sus hermanos. Nosotros debemos hacerle caso a Jesús que nos pide que seamos servidores de nuestros hermanos. Preguntemos ahora si somos servidores como Jesús quiere de nosotros. Cuando nuestra mamá nos pide que vayamos a hacer los mandado. ¿Vamos inmediatamente o rezongamos, nos quejamos? Cuando la mamá nos pide que limpiemos nuestra habitación o que le ayudemos a lavar los platos ¿lo hacemos con alegría, pronto? ¿O siempre la mamá termina enojándose porque no le hacemos caso?.Que les parece Jesús que nos esta viendo ¿estará contento o triste cuando nos ve actuar de ese modo tan caprichoso?. Ayudamos a nuestros hermanos menores a estudiar o a realizar un pequeño trabajo. Al finalizar la Cena Jesús les dijo: “haced esto en memoria mía”. Jesús en esa Cena, que fue la primera Misa, consagro a los discípulos como sacerdotes y les mando que continuasen celebrando la Cena Pascual, es decir la Misa, todos los días hasta que el vuelva por Segunda vez. Así también el Señor Jesús les puede pedir a muchos de ustedes  que, sean los sucesores de los apóstoles, que sean unos de sus amigos mas íntimos, y así puedan celebrar   cada día la Santa Misa, o sea Cristo quiere que ustedes sean sacerdotes. Tienen que estar atentos para escuchar la voz del Señor que los llama…El Señor nos habla en el corazón…vamos escuchando su voz amiga que nos dice “sígueme” Quiero que seas uno de mis sacerdotes. Uno de mis amigos mas queridos Deben ser valientes para poder seguir a Jesús y aceptar la invitación que quiere hacerles. Por ultimo Jesús cuando se estaba despidiendo de ellos les hizo una gran promesa: “Yo estaré con ustedes todos los días  hasta el fin del mundo”. Cristo se quedo con nosotros en la Eucaristía.  Él esta vivo, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y nos esta esperando en el Sagrario para que vayamos a visitarlo. Hagamos el propósito de no dejarlo tan solo al Señor en la Iglesia. Cada vez que podamos tenemos que ir a visitarlo y hacerle compañía. Jesús se quedo justamente para que ayudarnos para bendecirnos para que cada vez que necesitáramos algo podamos ir a pedírselo al Sagrario. Y nosotros que hacemos vamos al ciber, nos quedamos viendo la tv, vamos a jugar todo el día a la plaza o al club y de Jesús ni nos acordamos. Invoquemos a  la Santísima Madre de Jesús y Madre nuestra, La Virgen Maria para que Ella desde el Cielo nos proteja y nos ayude para que podamos ser los mejores amigos de Jesús. Diac. Jorge Jesús López El Volcán, 24 de Septiembre de 2005 Lo que esta en cursillas es lo que se puede obviar. Y lo que crean conveniente.

Hna. Trinidad de Mater Dei
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Varios j�venes
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Grupo de jovenes durante el almuerzo con Walter Torres
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Durante la exposici�n del Sant�simo Sacramento
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Durante la charla del P. Federico
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Jovenes
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Jornada diocesano con j�venes, El Volcan San Luis
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Jornada diocesana con j�venes, El Volc�n - San Luis
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Saturday, September 24, 2005

PARA LOS MONAGUILLOS
ALOCUCIÓN DEL PAPA A LOS MONAGUILLOS-septiembre 2001-

Queridos monaguillos:
Vuestro compromiso en el altar no es sólo un deber, sino un gran honor, un auténtico servicio santo. Quisiera ofreceros algunas reflexiones a propósito de este servicio.
La túnica del monaguillo es particular. Recuerda al vestido que lleva quien es acogido en Jesucristo en la comunidad. Me refiero al vestido bautismal cuyo significado profundo explica san Pablo: «Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo» (Gálatas 3, 27).
Si bien a vosotros, queridos monaguillos, os queda ahora ya muy pequeño el vestido bautismal, os habéis revestido con el de los monaguillos. Sí, el bau­tismo es el punto de partida de vuestro «auténtico servicio litúrgico», que os pone al lado de vuestros obispos, sacerdotes y diáconos (cf. Sacrosanctum Con­cilium, n. 29).
El monaguillo ocupa un puesto privilegiado en las celebraciones litúrgicas. Quien ayuda a misa, se presenta ante una comunidad. Experimenta de cerca que en todo acto litúrgico Jesucristo está presente y actúa. Jesús está pre­sente cuando la comunidad se reúne para rezar o alabar a Dios. Jesús está pre­sente en la Palabra de las sagradas Escrituras. Jesús está presente sobre todo en la Eucaristía, en los signos del pan y del vino. ... Él actúa por medio del sacerdote que «in per­sona Christi» celebra la santa misa y administra los sa­cramentos.
De este modo, en la Liturgia sois mucho más que simples «ayudantes del párroco». Sois sobre todo servidores de Jesucristo, del eterno Sumo Sacerdote. Así, vosotros, monaguillos, estáis llamados en par­ticular a ser jóvenes amigos de Jesús. Profundizad y cultivad esta amistad con Jesús. Descubriréis que habéis encontrado en Jesús un auténtico ami­go para toda la vida.
Con frecuencia el monaguillo lleva en su mano una vela. Recuerda a lo que dijo Jesús en el Discurso de la Montaña: «Vosotros sois la luz del mundo» (Ma­teo 5, 14). Vuestro servicio no puede quedar limita­do al interior de la iglesia. Debe irradiarse en la vida de todos los días: en la escuela, en la fa­milia y en los diferentes ámbitos de la sociedad. Pues quien quiere servir a Jesucristo dentro de la iglesia tiene que ser su testigo por doquier.
¡Queridos jóvenes! Vuestros contemporáneos espe­ran la auténtica «luz del mundo (cf. Juan 1,9). No ten­gáis vuestro candelero sólo dentro de la iglesia, llevad la llama del Evangelio a todos los que están en las tinieblas y viven un momento difícil de su existencia


ORACIÓN DEL MONAGUILLO PARA ANTES DE LA MISA
Señor,Te doy gracias porque me llamas nuevamente a tu servicioEn esta celebración que estamos a punto de empezar.
Ayúdame a estar muy atentopara reconocerte en seguida en la persona del sacerdote,a escuchar con provecho tu Palabra,a alimentarme dignamente con tu Cuerpo y tu Sangre,y a reconocerte presente en medio de la asamblea de los hermanos.
Ayúdame a servir a tu altar como tú mereces,a hacerlo todo con diligencia y eficacia,y, sobre todo, a hacerlo por tu amor.
Sí, que todo mi actuar sea, Señor,expresión del amor con el que quiero amarte,puesto que sólo en ti encuentro la paz y la alegría.
Ayúdame, Madre de Dios y madre mía,tú que nos dijiste a todos: “Haced lo que él os diga”. Amén.Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


ORACIÓN DEL MONAGUILLO PARA DESPUÉS DE LA MISA
Señor,bendito seas por el gran don de la Eucaristía.
Una vez más me has querido cerca de tu altar,sirviéndote a ti y a los hermanos.
Gracias por tu Palabra, que me enseñatodo lo que has hecho y haces constantemente por mí;gracias por el sacerdote, imagen tuya,que eres el buen Pastor de todo el rebaño;gracias por la comunidad de los hermanos,que me ayudan a comprender que soy miembro de la Iglesia;que una vez más nos has dado por amor.
Ayúdame, ahora,al volver a mi casa y a mis obligaciones de cada día,a ser buen cristiano.
Que sepa reconocer en cada persona a mi hermano,que espera ser amado de todo corazón.Así no me apartaré nunca de tu lado,aquí en la iglesia y también fuera de ella.
Madre de Dios y madre mía,intercede para que en todo lo que diga, haga o piense,tu Hijo y Señor nuestro sea glorificado.
Amén
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Durante los cantos recreativos
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Durante la celebaci�n de la Santa Misa
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El Di�c. Jes�s Lopez dando una pequena charlita, a los monaguillos
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