Saturday, September 24, 2005

PARA LOS MONAGUILLOS
ALOCUCIÓN DEL PAPA A LOS MONAGUILLOS-septiembre 2001-

Queridos monaguillos:
Vuestro compromiso en el altar no es sólo un deber, sino un gran honor, un auténtico servicio santo. Quisiera ofreceros algunas reflexiones a propósito de este servicio.
La túnica del monaguillo es particular. Recuerda al vestido que lleva quien es acogido en Jesucristo en la comunidad. Me refiero al vestido bautismal cuyo significado profundo explica san Pablo: «Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo» (Gálatas 3, 27).
Si bien a vosotros, queridos monaguillos, os queda ahora ya muy pequeño el vestido bautismal, os habéis revestido con el de los monaguillos. Sí, el bau­tismo es el punto de partida de vuestro «auténtico servicio litúrgico», que os pone al lado de vuestros obispos, sacerdotes y diáconos (cf. Sacrosanctum Con­cilium, n. 29).
El monaguillo ocupa un puesto privilegiado en las celebraciones litúrgicas. Quien ayuda a misa, se presenta ante una comunidad. Experimenta de cerca que en todo acto litúrgico Jesucristo está presente y actúa. Jesús está pre­sente cuando la comunidad se reúne para rezar o alabar a Dios. Jesús está pre­sente en la Palabra de las sagradas Escrituras. Jesús está presente sobre todo en la Eucaristía, en los signos del pan y del vino. ... Él actúa por medio del sacerdote que «in per­sona Christi» celebra la santa misa y administra los sa­cramentos.
De este modo, en la Liturgia sois mucho más que simples «ayudantes del párroco». Sois sobre todo servidores de Jesucristo, del eterno Sumo Sacerdote. Así, vosotros, monaguillos, estáis llamados en par­ticular a ser jóvenes amigos de Jesús. Profundizad y cultivad esta amistad con Jesús. Descubriréis que habéis encontrado en Jesús un auténtico ami­go para toda la vida.
Con frecuencia el monaguillo lleva en su mano una vela. Recuerda a lo que dijo Jesús en el Discurso de la Montaña: «Vosotros sois la luz del mundo» (Ma­teo 5, 14). Vuestro servicio no puede quedar limita­do al interior de la iglesia. Debe irradiarse en la vida de todos los días: en la escuela, en la fa­milia y en los diferentes ámbitos de la sociedad. Pues quien quiere servir a Jesucristo dentro de la iglesia tiene que ser su testigo por doquier.
¡Queridos jóvenes! Vuestros contemporáneos espe­ran la auténtica «luz del mundo (cf. Juan 1,9). No ten­gáis vuestro candelero sólo dentro de la iglesia, llevad la llama del Evangelio a todos los que están en las tinieblas y viven un momento difícil de su existencia


ORACIÓN DEL MONAGUILLO PARA ANTES DE LA MISA
Señor,Te doy gracias porque me llamas nuevamente a tu servicioEn esta celebración que estamos a punto de empezar.
Ayúdame a estar muy atentopara reconocerte en seguida en la persona del sacerdote,a escuchar con provecho tu Palabra,a alimentarme dignamente con tu Cuerpo y tu Sangre,y a reconocerte presente en medio de la asamblea de los hermanos.
Ayúdame a servir a tu altar como tú mereces,a hacerlo todo con diligencia y eficacia,y, sobre todo, a hacerlo por tu amor.
Sí, que todo mi actuar sea, Señor,expresión del amor con el que quiero amarte,puesto que sólo en ti encuentro la paz y la alegría.
Ayúdame, Madre de Dios y madre mía,tú que nos dijiste a todos: “Haced lo que él os diga”. Amén.Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


ORACIÓN DEL MONAGUILLO PARA DESPUÉS DE LA MISA
Señor,bendito seas por el gran don de la Eucaristía.
Una vez más me has querido cerca de tu altar,sirviéndote a ti y a los hermanos.
Gracias por tu Palabra, que me enseñatodo lo que has hecho y haces constantemente por mí;gracias por el sacerdote, imagen tuya,que eres el buen Pastor de todo el rebaño;gracias por la comunidad de los hermanos,que me ayudan a comprender que soy miembro de la Iglesia;que una vez más nos has dado por amor.
Ayúdame, ahora,al volver a mi casa y a mis obligaciones de cada día,a ser buen cristiano.
Que sepa reconocer en cada persona a mi hermano,que espera ser amado de todo corazón.Así no me apartaré nunca de tu lado,aquí en la iglesia y también fuera de ella.
Madre de Dios y madre mía,intercede para que en todo lo que diga, haga o piense,tu Hijo y Señor nuestro sea glorificado.
Amén
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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