A.M.D.Gpor el seminarista Alejandro SalinasPor el Reinado de Cristo en nuestro corazón, por medio de su Iglesia, de la mano de Nuestra Madre la Virgen Maria.Bodas de Plata del Seminario Mayor“San Miguel Arcángel”En este año, en que la Iglesia de Cristo peregrina en la tierra, se goza en celebrar el “Año Eucarístico Internacional”, declarado por el Papa Juan Pablo II, “El Grande”, y a un mes de haber finalizado la “Jornada Mundial de la Juventud”, presidida por Benedicto XVI, nuestra Iglesia particular en San Luís tiene un nuevo motivo de agradecimiento a Dios, de alegría y de festejo; y es que, el querido Seminario Diocesano “San Miguel Arcángel” celebra sus Bodas de Plata.
Veinticinco años de gracias invalorables recibidas de las manos de Dios; veinticinco años formando sacerdotes de Cristo, “para que defiendan los derechos de Dios, hoy día tan pisoteados”, tal como lo expresara Mons. Juan Rodolfo Laise (Obispo Emérito) al tener que decidir el nombre que identificaría al Seminario. Así, quiso Dios que tenga como especial patrono y protector al Jefe de las Milicias Celestiales; el Arcángel que lucho y expulso del Cielo al Demonio y sus Legiones rebeldes, bajo el lema ¿Quis sicut Deus? (¿Quién como Dios?), frase esta que identifica a todos los Ministros que en el se han formado, se forman y se formaran, para que celebrando los Misterios de la obra Redentora del Salvador y defendiendo sus derechos, hagan presente entre los hombres al que Es El Camino, La Verdad y La Via, y así peregrinemos a la Patria y Felicidad Eterna.
Bajo este contexto, se han organizado en el seminario, diversas Jornadas. La primera de ellas tuvo lugar el día sábado 24 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Merced. En esta, con el ideal “Seamos luz de Cristo”, se convoco a todos los monaguillos de la diócesis.
Aproximadamente 160 niños de diversas edades se congregaron bajo el hermoso cielo azul en el predio del seminario para que, compartiendo con los seminaristas, sacerdotes y Nuestro Señor Obispo, momentos de oración como, la Santa Misa y la Adoración Eucarística y momentos de juegos y diversiones como, la búsqueda del tesoro, el campeonato de fútbol, canciones y un mini fogón, los niños descubran desde pequeños lo que significa ser Luz de Cristo.
Que sepan en todo momento de sus vidas, especialmente con sus familias, en la escuela y en la parroquia, ser fieles testigos de las enseñanzas de Cristo; convirtiéndose así en verdaderos amigos de Cristo y reciban la especial protección Maternal de la Santísima Virgen María.
Como siempre, los niños con su alegría característica y vitalidad inagotable, además de sembrar el seminario con sus risas, gritos, saltos y travesuras, agotando las fuerzas de todos los mayores presentes, supieron mantener el silencio, atención y recogimiento debido en los momentos de Adoración y Santa Misa. Así, han demostrado que ellos, comprenden que hay algo muy importante que se desarrolla en esos momentos, un misterio, el de Cristo, enseñando además a todos los presentes, que, a pesar de ser pequeños de cuerpo son a la vez grandes y humildes en su espíritu, condición esta que el mismo Cristo resalta como indispensable para entrar en El Reino de los Cielos.
Siguiendo con las jornadas en honor de las Bodas de Plata del Seminario, el día domingo 25 de septiembre, domingo XXVI del tiempo durante el año, tuvo lugar la segunda de estas.
Jornada dedicada para los jóvenes parroquianos de la diócesis.
Así, entre las nueve y las diez de la mañana se congregaron alrededor de 240 jóvenes provenientes de numerosas parroquias de la provincia, tanto de la ciudad como de los pueblos mas distantes del norte como del sur de la misma.
Todos ellos, junto a los seminaristas, sacerdotes y nuestro Señor Obispo, compartimos una jornada muy intensa, con numerosas y variadas actividades, en las cuales el factor común, era el ideal “Hemos venido a adorarle”, con el cual se pretendió inculcarles que la Eucaristía es la cima y fuente de toda la vida cristiana, tal como lo expresara el Papa Juan Pablo II en una de sus últimas encíclicas (Ecclesia de Eucharistía), resumiendo maravillosamente el sentir del Magisterio de todos los tiempos.
Por la mañana, luego de la presentación individual de todos los participantes, mate de por medio, tuvo lugar una charla presidida por un sacerdote formador del seminario, el padre Federico Kunz, en la cual, el tema central fue “La verdadera y única felicidad se hallan en el seguimiento incondicional de Cristo amando la cruz que El nos de”. En base a este tema y a otras consignas que se dieron por medio de los seminaristas coordinadores, se reunieron por grupos para debatir, sacar conclusiones y objetivos; todo ello fue plasmado en un afiche que por la tarde, junto al Señor Obispo y una chocolateada, cada grupo expuso ante todos sus conclusiones.
Al mediodía, todos se congregaron en la Parroquia Nuestra Señora de la Guardia para poner en acto aquel ideal que los congrego: “Adorar a Cristo presente en la Eucaristía”, y así poder entablar un diálogo íntimo con nuestro Rey y Señor.
Finalizada la Adoración y luego del almuerzo al aire libre y con un amague de tormenta, realizamos el ascenso a distintos cerros que rodean el seminario, cada grupo con su bandera y lema que lo identificaba. Tras infaltables caídas, golpes y raspones, los jóvenes llegaron a la cima, en la cual además de alegrarse por el logro y clavar el mástil con la bandera, compartieron y rezaron el Santo Rosario. Con ello se quiso mostrar que la vida cristiana, la vida de santidad es algo parecido a escalar un cerro, ya que nunca faltan las dificultades, sufrimientos, incomprensiones (cruces), pero quien sepa sobrellevarlas con y por amor a Cristo y a los hermanos, alcanzará la cima de la Vida Eterna.
Hacia el final de la jornada, todos participamos de la Santa Misa presidida por el Señor Obispo; finalizada la misma se efectuó la procesión de antorchas hasta la nueva hermita en la que se entronizo la imagen de nuestro patrono San Miguel Arcángel.
La jornada concluyo con un video muy significativo, el cual hacía referencia de la Eucaristía, los veinticinco años del seminario, la Jornada Mundial de la Juventud, de la presente jornada y de una consagración de todos los presentes a la Santísima Virgen Maria.
Podríamos concluir diciendo que en la jornada se dio un ambiente muy agradable, sano y santo en el cual los jóvenes experimentaron y demostraron que se pueden divertir sana y santamente; que vivir en la pureza amando y siguiendo a Cristo su Iglesia y la Santísima Virgen María, no solo dan sentido a la vida sino que nos hacen vivir la auténtica felicidad, anticipándonos la plena felicidad de la Vida Eterna. Todo esto corroborado por la innumerables confesiones y comuniones.
Sin mas, diremos que ha sido como un apéndice de la Jornada Mundial de la Juventud, de la cual el Arzobispo de Colonia dijo que a ella asintieron dos papas: “Juan Pablo II desde el cielo, y Benedicto XVI personalmente”